Cuarentena

Día cuatro



(Historia de la señorita S)
        La vida te muestra las dos caras de la moneda. Mira.
        Estaba en Granollers un día, haciendo lo de la fábrica de Rocaumbert, y encontré una chica allí que intentaba hacer algo con un pájaro. Era una chica un poco hippy pero como de mi edad. Entonces le dije: ¿Qué te pasa? ¿Necesitas ayuda? Y me dijo que allí había este pájaro que tenía las patas atadas con un hilo. ¡Y ella tenía un mechero y estaba intentando cortar el hilo con el mechero! Yo le dije         ¡Ay, espera! yo tengo unas tijeras, porque yo llevaba tijeras para hacer lo de las marañas de Rocaumbert. Así que ella cogió la golondrina, porque resultó ser una golondrina, y le cortamos los hilos con los que se había enredado.
        Cuando la liberamos de ese hilo, nos dimos cuenta de que se había hecho un rondo de gente ahí con la golondrina. Y alguien dijo que, si no tirabas a la golondrina de un sitio muy alto, de un edificio, no puede volar, porque no puede arrancar del suelo. Y era como que ¿qué hacemos? Y entonces la chica, la primera, la que había estado ayudando, cogió la golondrina, la cogió con todas sus fuerzas, todo su impulso, y la lanzó al aire. Y entonces la golondrina empezó como que sí, que no, no se sabía si iba a volar, y de pronto se fue volando. Y la historia terminó de una manera fantástica y maravillosa. Un final feliz.
        Un día, un día diferente, claro, contigo, no sé si veníamos de tu bar o de dónde, pero estábamos por la calle Girona. ¿O veníamos de comer? No sé, pero estábamos muy cerca de Gran Vía. Y un poco más abajo de ese hotel que no sé cómo se llama, vimos a una chica, jovencita, de unos diecisiete años, dieciocho, tiernita. Era francesa. Con su padre. Y ella le tiraba un poquito de agua con una botella de agua fontbella. Yo creo que era su padre. Le tiraba agua a la golondrina, que estaba en la jardinera de un árbol, estaba allí en una esquina. Y la golondrina estaba allí con las alas pegadas al suelo. E intentaba moverse, pero no podía moverse mucho. Entonces ella le tiraba agua, y como era agosto y hacía muchísimo calor, la golondrina abría el pico e intentaba coger el agua. Me acuerdo de que yo me paré y dije como que ¡Oh!¡Qué ha pasado! Y la chica y su padre no hablaban ningún idioma, no se comunicaban, me miraban, no hablaban. Yo les dije: Esta es una golondrina, no puede arrancar el vuelo desde aquí. No sé. Tú seguiste hacia adelante. Entonces la chica me dijo ¿puedes hacer algu? Con su voz un poco francesa. Y yo le expliqué que la golondrina no podía arrancar vuelo desde allí. pero si la cogemos y la tiramos desde un piso de arriba, les dije, si tenéis algún piso por aquí arriba o algo, o si estáis por aquí, la puedes tirar y volará. Y me dijeron que no, que no tenían ningún lugar desde donde tirarla. Si puedes hacer algo tú, dijeron.
        Y yo dije que lo podía intentar. Entonces yo cogí a la golondrina, se me escapaba un poco, pero torpemente la cogí porque se me movía, y en eso ya todas las personas de la terraza estaban atentas, porque había una terraza justo al lado, y un grupo de chinos se paró al frente, y el camarero del bar también se paró fuera. Y hablamos pues, de que había allí un círculo de unas cuantas personas. Sin embargo, como yo estaba concentrada con la golondrina no me di cuenta de eso. Me di cuenta después. Así que ya con la golondrina en las manos, cuando ya la tuve, vi que no hubiera coches en la carretera, que estuviera el semáforo en rojo, y me planté en medio de la carretera, todo el mundo mirando, todo el mundo con sus móviles para grabar la acción, y me agaché al máximo, al máximo que pude, y dije ¡Chaz! Y la tiré hacia arriba con todas mis fuerzas, terminé con las manos abiertas, así, mirando a la golondrina.
        Y la golondrina dio uno que otro aleteo, torpemente, así más o menos, y se cayó. Había ya llegado a Gran Vía con su aleteo torpe y cayó. Y empezaron a pasar bicicletas por ahí y yo ya no quise ver el final. No sé si alguna la chafó, pero ya no importa.
        El punto es que la vida te muestra los dos lados de la moneda y cada uno elige la cara que quiere. Yo elijo la golondrina de Rocaumbert volando por el aire, por todo el aire. ¿Tú que golondrina eliges?